Camino de Santiago 2025: Bérriz en Camino, una experiencia educativa que deja huella
Desde el inicio de la ruta, con una etapa suave de 9 kilómetros desde Sarria hasta Portomarín, el grupo fue entrando en el espíritu del Camino, en compañía de sus profesores y profesoras.
A medida que avanzaban —Palas de Rei, Arzúa, Pedrouzo y, finalmente, Santiago—, el desafío físico crecía, pero también lo hacía la cohesión del grupo.
En la jornada más exigente, con 32 kilómetros entre Palas de Rei y Arzúa, nuestros alumnos demostraron una solidaridad admirable, animando y apoyando a los compañeros más rezagados, y consolidando un espíritu de equipo que fue creciendo a cada paso.
El Camino no solo ofreció un reto físico, sino una oportunidad pedagógica única. A lo largo de los 100 kilómetros recorridos, nuestros estudiantes se acercaron a la historia, el arte, la espiritualidad y los valores humanos a través de la observación directa de iglesias, ermitas y paisajes naturales de Galicia.
Nuestros caminantes también tuvieron ocasión de reflexionar sobre el sentido del peregrinar, comprendiendo cómo esta práctica ha unido a personas y culturas a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un fenómeno de relevancia cultural europea.
De hecho, esta importancia del Camino se ve reflejada en que esta ruta de peregrinación ha sido catalogada por el Consejo de Europa como “Primer Itinerario Cultural Europeo” (por cierto, ¿sabías que somos la primera y única Escuela Embajadora del Parlamento Europeo en Las Rozas?).
Asimismo, el Camino de Santiago fue galardonado en 2004 con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, por su valor como «símbolo de fraternidad, vertebradora de una conciencia europea a través de los siglos».
La visita a la Catedral de Santiago, en cuyo altar mayor pudimos presenciar la Misa del Peregrino, remató esta fantástica aventura, marcada por las experiencias compartidas, el esfuerzo, la superación y la convivencia.
Durante todo el recorrido, el grupo participó en retos solidarios y actividades de unión en los que se trabajaron valores como el respeto, la empatía y la tolerancia, contribuyendo a reforzar sus vínculos personales a la par que les proporcionaban vivencias emocionantes y constructivas.
El Camino de Santiago ha demostrado, un año más (¡ya es una tradición en nuestro colegio!), ser una extraordinaria herramienta educativa, donde los aprendizajes no solo se miden en conocimientos, sino en crecimiento personal.
Enhorabuena a todos los alumnos y alumnas de 4º de ESO por su esfuerzo, y gracias de corazón a nuestros queridos profesores (María José, Fermín, Amaia, Miguel Ángel, José Antonio y Dani) por hacer posible esta experiencia inolvidable.
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