Jornada de senderismo con raquetas de nieve: aprendizaje, deporte y naturaleza en estado puro
La jornada, en plena naturaleza, combinó ejercicio físico, descubrimiento del entorno y educación ambiental.
¿Por qué nos gustan tanto las raquetas de nieve?
Nos encantan las raquetas porque es una actividad muy completa y segura que nos permite disfrutar del entorno invernal de una forma respetuosa con el medio ambiente. Además… ¡no requiere de experiencia previa!
Cursiosidades sobre las raquetas de nieve
El uso de raquetas de nieve es mucho más antiguo de lo que parece: se remonta a hace más de 5.000 años, cuando pueblos indígenas de zonas frías de Asia y Norteamérica las utilizaban para desplazarse durante el invierno. De hecho, lejos de ser un deporte moderno, durante siglos fueron una herramienta de supervivencia para la caza y el transporte.
Hoy en día, las raquetas están fabricadas con materiales ligeros como aluminio y polímeros, y nos permiten caminar sobre la nieve gastando hasta un 30–40 % menos de energía que al hacerlo sin ellas.
Conociendo el ecosistema desde el respeto
Además de disfrutar de un día diferente entre amigos, nuestros alumnos tuvieron la oportunidad de conocer el ecosistema de la zona, observando la flora y la fauna bajo la atenta mirada de sus maestros/as y los monitores que les acompañaban.
Como ecoescuela, nos gusta organizar actividades que refuercen nuestro compromiso con la educación ambiental. Aprender a valorar, cuidar y respetar el entorno es una parte esencial de la formación de nuestros alumnos y alumnas como ciudadanos responsables y comprometidos con el futuro del planeta.
Beneficios físicos y emocionales
El senderismo con raquetas de nieve nos ayuda a mejorar la resistencia, la coordinación, el equilibrio y la fuerza y, al realizarse al aire libre, contribuye también al bienestar emocional, ayudando a reducir el estrés y a reforzar la autoestima de nuestros alumnos y alumnas.
Aprender fuera del aula
Más allá del ejercicio físico, esta experiencia es una oportunidad para aprender fuera del aula, reforzando valores como el compañerismo, el esfuerzo, la superación personal y el trabajo en equipo. Además, nos permite crear recuerdos significativos que forman parte del aprendizaje integral que queremos aportar en el Bérriz.




